EL POLVO EN LAS PLANTAS

A largo plazo, la acumulación de polvo en el follaje del vegetal compromete el crecimiento y las funciones vitales de la planta.

Disminuye la cantidad de luz que recibe el vegetal y se reduce su evapotranspiración, y, cuando todo esto ocurre, la clorofila no se produce al mismo ritmo, las hojas empiezan a amarillear y el crecimiento de la planta es más lento afectando a la calidad de los frutos.

Para evitar este problema en la actualidad se utilizan diferentes estrategias: rociar con agua los caminos periódicamente, echar una capa fina de asfalto, etc. Sin embargo, en ningún caso se ha probado la total eficacia de estas estrategias, además de resultar costosas o requerir un mantenimiento constante, por ejemplo el agua rociada sobre los caminos se seca a las pocas horas en verano.

LA ESTABILIZACIÓN DE SUELOS

La estabilización de los suelos o tierras consiste en dar estabilidad al sustrato fijándolo y garantizando la permanencia de su compactación, evitando sobre todo la perdida de los finos que le dan consistencia al suelo.

Así, al estabilizar el suelo es posible obtener el control sobre su erosión y se consigue alargar su vida útil, reducir su mantenimiento, y, lo más importante, minimizar la cantidad de partículas en suspensión (el polvo) que puede generar efectos adversos sobre los cultivos circundantes.